Fuente: scans de Ricardo Foro Recordar y vivir
Entrevista del año 1995
Armando Zurita y Guadalupe Moreno, progenitores de Humberto, quienes conservan esa hospitalidad provinciana, nos recibieron en la sala de su casa.
POR LEOBARDO MAGADÁN Fotos: Juan Carlos Cuéllar
Afuera, en el jardín, hay un asador donde se reúne la familia. Tanto don Armando como doña Guadalupe – padres de Humberto Zurita-, conservan esa sencillez y amabilidad propia de la provincia.
Viajamos a Torreón para presentar, en exclusiva, la casa de los progenitores del actor, director de cine y productor de telenovelas.
Desde el primer momento nos hicieron sentir como sus invitados de honor.
El padre es alto, moreno, de ojos negros y detrás de su aparente seriedad se esconde un hombre recto y responsable; la madre es bajita, blanca y de ojos azules y. en contraste, derrama amor por todos los poros y habla con esa sabrosura de las pláticas de antaño.
Zurita heredó de su padre el color de la piel y la forma de los ojos. De su madre, el azul de su mirada.
Hace 30 años que compraron esa casa, ubicada en la privada de los Aymes, colonia Nueva los Ángeles, de la comarca lagunera.
En ese mismo hogar, durante algunos años, vivió Humberto. Pero la vida no era fácil: sus progenitores tenían que mantener una familia de 10 hijos, todos ellos en escuela particular. Casualmente, el Instituto Francés de La laguna estaba en Gómez Palacio, Durango, a 10 minutos de donde vivían.
Don Armando siempre ha sido vendedor: trabajó en autos, seguros de vida y en tiendas departamentales. Así mantuvo a sus vastagos. Hoy. todavía se gana el pan de cada día como vendedor de seguros y mantiene su casa, a los 65 años de edad, con la diferencia de que, ahora, solamente dependen de él su hija Alejandra -con una belleza que cautiva- y su esposa Lupita.
Es un hombre inquebrantable que no quiere recibir ayuda de sus hijos, no obstante que ellos están al tanto de lo que les falte.
“La situación está muy dura y no quiero ser una carga para nadie- nos dice tajante. Todavía tengo fuerzas, y mucha experiencia en las ventas. Tengo una buena cartera de clientes. Ahorita mismo vengo de ver a uno de ellos”.
Habla poco pero con propiedad. El medio en el que se desenvuelve lo obliga a dominar el lenguaje y a ser convincente.
Doña Lupe se dedica al hogar pero, desde hoce muchos años, ha ayudado a aligerar la carga de su esposo. Gracias a su carácter jovial y cariñoso, ella se ha desenvuelto en negocios caseros y remunerativos.
“Todo lo hemos hecho por amor a nuestros hijos. Cuando alguien hace algo con amor, todo sale bien. Nosotros los educamos con amor y. bendito sea Dios, nuestros hijos han salido adelante”, nos confiesa.
DON ARMANDO NUNCA CREYÓ QUE SU HIJO TRIUNFARA
Estamos en el hogar de los Zurita. Don Armando platica. Sus palabras son pausadas, pero llenas de intención.
“Nunca pensó que mi hijo fuera a triunfar. El día en que me dijo que se iba a México a trabajar como actor… yo… yo le dije que no esperara que yo lo ayudara”…
Le cuesta trabajo decirlo. Nos mira a los ojos como buscando alguna reacción. Luego, añade.
“Yo creí que no iba a poder. Que era un pretexto para irse de la casa a echar relajo con sus amigos…”
Otra pausa. Está hablando de cuando Humberto viajó a México, invitado por María Rojo, después de que lo viera en una obra de teatro en Torreón, denominada Hipótesis. El actor, que había cambiado su vocación de seminarista por los escenarios, vivió casi en la miseria.
“Le reconozco que ha trabajado bastante. Creo que la necesidad lo hizo salir adelante… Me imagino que las ha de haber pasado muy duras porque, en esa actividad, al principio, a veces no hay trabajo…”.
Al paso de los años, don Armando se ha convertido en un padre orgulloso. No lo dice abiertamente, porque no es su estilo, pero se percibe.
“Ahora es un actor muy lamoso. Es bueno oírlo. Yo no voy al teatro ni lo veo por TV, porque no me gusta, pero le ha ido muy bien y eso da mucha tranquilidad”.
Días después, en Televisa, abordamos a Humberto.
“Un día, en la prepa, alguien vino y me invitó a participar en una obra de teatro. Yo sentía que vivía marcado por la mala suerte. Pero cuando empecé a actuar, todo cambió. Pasé situaciones duras, pero al final llegué.
“Mi papá era un hombre muy trabajador, pero éramos diez de familia y por eso había muchas carencias. Mi madre vendía lo que se pudiera con tal de apoyar a mi papá. Era una época en la cual, si querías ir de vacaciones, debías trabajar duro. Yo la hice de bolero, de vendedor, de empleado, de todo…”.
SU RESTAURANTE
Muy cerca de ahí, encontramos el restaurante de Humberto, en sociedad con un amigo; el negocio lucia atestado. El interior es como una cabaña, similar a la casa del actor en el Desierto de los leones; ahí, junto a sus padres y su hermana Alejandra, pudimos disfrutar de antojitos mexicanos y exquisitos cortes de carne. Aunque parezca mentira, ellos van pocas veces a ese lugar.
EL COLEGIO DONDE ESTUDIÓ EL ACTOR
Para llegar a la escuela donde estudió Humberto hay que cruzar la frontera de Coahuila con Durango. Suena largo, pero no es así. En 10 minutos estábamos en la industrial ciudad de Gómez Palacio, donde está ubicado el Instituto Francés de La laguna, un colegio de padres lasallistas quienes, al mencionarles el objetivo de nuestra visita, nos atendieron de maravilla.
Al entrar ahí, se percibe un ambiente de disciplina y religiosidad. Los salones, amplios y pulcros; los útiles de los niños, perfectamente recogidos en la base inferior del pupitre y los gruesos muros que no permiten la entrada de ruido.
Doña Lupe recuerda unas palabras de Humberto, a propósito de su estancia, de tiempo completo, en ese recinto:
“Decía que esa disciplina era militar. Después del recreo, cuando tocaba la campana, todos dejaban lo que estaban haciendo y se dirigían a los salones. En un minuto, no había ni un alma en el patio. Humberto, junto con sus hermanos, entraban a las 8 de la mañana y salían a las S de !a tarde. Ahí mismo comían”.
La escuela guarda el historial de sus alumnos. Pudimos reproducir una foto del actor, cuando cursaba el 4o. “B”, bajo el mando del maestro Careaga. Humberto sonríe al recordarlo y enfatiza:
“Esa fue mi formación. Cómo no recordar al maestro. Cómo no acordarme de esos tiempos, difíciles para mis padres y para nosotros… pero tienen un encanto especial. Recuerdo el campo de fútbol, la alberca olímpica, los premios de mi hermano Gerardo en declamación… Y yo le decía: ‘Cómo no te da vergüenza pararte en público, delante de tanta gente’. El tiempo me hizo comprender lo que significaba para él”.
DE SEMINARISTA A ACTOR
Criado en el seno de una familia cien por ciento católica, cierto día Humberto sorprendió gratamente a sus padres: “Me voy al seminario”, les dijo.
Contaba con 14 años y el sueño de convertirse en una guía para la humanidad. La noticia llenó de júbilo a la familia.
Visitamos el seminario. Al cruzar el umbral de esa puerta, parece que nos instalamos en otro mundo. Existe ahí una tranquilidad asfixiante.
Hay una iglesia dentro d& las instalaciones. Ahí. Humberto Zurita rezó sus plegarias junto con cien seminaristas que ingresaron ese año.
En un edificio contiguo están los dormitorios. Ahí cursó dos años de preparatoria; fue en ese lugar donde aprendió inglés, francés y otras materias importantes.
Estuvo en el seminario tres largos años. Luego, sin pedir permiso, se salió de manera sorpresiva.
“¿Por qué abandoné el seminario? – repite Humberto la pregunta del reportero-. Un día iba caminando por los pasillos del dormitorio y voltee hacia los vitrales de la iglesia. Si te diste cuenta, desde ahí se domina Torreón. De pronto me sentí en una prisión. Comprendí, entonces, que eso no era pura mi. Por eso dejé el seminario”.
La iglesia perdió un seminarista, pero el arte ganó un actor, un buen actor.
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[...] Si quieres ver al niño Humberto Zurita mira la galería de esta entrada Conocimos a los papas de Humberto Zurita … [...]
ola solo les digo que muchas felicidaes por tener a un hijo talentos que dios los vendiga jajjaaj!!! bye
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[...] —¿Qué representa para ti Torreón, ciudad de la que eres originario? —Toda mi infancia, una parte esencial de mi pasado y presente, porque aquí está mi familia, algunos de mis hermanos, mi mamá y muchos amigos; está parte de mi escolaridad en el Instituto Francés de La Laguna, así que es la tierra donde nací. Por fortuna he tenido reconocimientos del Estado, recibí las llaves de Lerdo, Gómez y Torreón, y la Medalla Mondragón, que son importantes en la carrera de un actor a nivel emocional y más que nada, para la familia. Regresar a Torreón con una obra de teatro (Pájaro Negro ) y llenar, y que a pesar de los años la gente te quiera, acepte y estime, es una muestra de reconocimiento a lo que has hecho por ti mismo, al igual que muchos laguneros que fuera de la región han puesto en alto el nombre de La Laguna. Vease también: Conocimos a los papas de Humberto Zurita [...]
[...] de Nacimiento: el 2 de septiembre de 1954 Lugar: Torreón, Coahuila, México. Sus padres: Armando Zurita Rodríguez y Guadalupe Moreno. Sus hermanos: Armando, Reynaldo, Guadalupe, Dora, Gerardo, Lourdes, Ricardo, María Teresa y [...]